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Félix Julca Guerrero
"Situación del quechua en los Andes centrales del Perú"
Regiones, suplemento de antropología...
número 37, abril-mayo-junio de 2009, pp. 23-28


Situación del quechua en los Andes centrales del Perú

Félix Julca Guerrero •

Este artículo hace un análisis del proceso de sustitución lingüística del quechua por el castellano en la zona central andina de Ancash, Perú. En el contexto andino, el carácter asimétrico de las relaciones sociales y lingüísticas entre los pueblos quechuas y la sociedad hispana occidental, ha permitido que las lenguas implicadas se articulen en dos dimensiones; por un lado, la creciente expansión del castellano y, por otro, el progresivo desplazamiento y sustitución del quechua en muchos ámbitos sociogeográficos. En este marco, se analizan los hallazgos encontrados en los diferentes trabajos de campo realizados en los últimos diez años en el contexto de la región de Ancash. El presente trabajo comprende cuatro secciones: la primera describe el proceso de contacto de lenguas quechua y castellana desde una perspectiva sociohistórica; la segunda da cuenta sobre la estabilidad y desplazamiento del quechua; la tercera analiza algunos resultados sociolingüísticos del contacto quechua y castellano; el documento finaliza con algunas reflexiones a manera de conclusión.

Contacto de lenguas
Desde el pasado hasta hoy, la región andina se ha caracterizado por ser pluricultural y multilingüe. En este marco, el contacto entre culturas, y por ende, entre lenguas, se ha constituido como un hecho social inevitable y un asunto cotidiano. Los Andes, originariamente, fueron habitados por diversos grupos socioculturales y etnolingüísticos. Algunos estudiosos refieren que antes de la llegada de los españoles las lenguas que pudieron haberse empleado en el Perú sobrepasaban fácilmente la cantidad de trescientas; incluso el cronista Acosta habla de setecientas lenguas. Asimismo, otros cronistas españoles de los albores de la invasión española hablan de una “selva de lenguas” y de lo extraño que a ellos les resultaba creer que de una comarca a otra se hablasen lenguas diferentes (Mannheim, 1991; Cerrón-Palomino, 1988). Entre algunas de las lenguas que se hablaban en la zona centro-norte andina del Perú a la llegada de los españoles estuvieron el quechua, culli, mochica, cat y den (Arriaga, 1999 [1612]); Torero, 2002). Con la invasión española, dichas lenguas originarias fueron desplazadas por el castellano y condenadas a la extinción. Así, en los Andes centrales del Perú solamente el quechua ha podido sobrevivir, pero esta familia lingüística también experimenta un proceso de desplazamiento y sustitución lingüística en diferentes grados.

Los estudios antropológicos y sociolingüísticos demuestran que en contextos donde se dan contactos de culturas y lenguas, por lo general no se generan relaciones equitativas y armónicas sino, por el contrario, relaciones jerárquicamente organizadas. Así, en los Andes, desde el primer momento de contacto, el castellano y el quechua entraron en una relación de conflicto lingüístico en condiciones de desigualdad. De esta manera, con la invasión española, la vitalidad, el prestigio y la oficialidad del quechua se vieron vulneradas (Cerrón-Palomino, 1988). Este hecho ha permitido, por un lado, el crecimiento avasallador del castellano y, por otro, el desplazamiento cada vez más acelerado del quechua en muchos ámbitos sociogeográficos. Sin embargo, este fenómeno no ha significado la desaparición del quechua sino, sobre todo, el aumento del bilingüismo con diglosia —bilingüismo en el que una de ambas lenguas goza de privilegios políticos y sociales (Fishman, 1967; Julca, 2007a).

En el contexto andino, las lenguas quechua y castellana se encuentran en una relación diglósica. Estas lenguas se diferencian no sólo en rasgos gramaticales, fonológicos o léxicos, sino también en un buen número de características sociales: función, prestigio, estatus, adquisición, estandarización, tradición literaria y estabilidad (Ferguson, 1957; Romaine, 1994). En rigor, el quechua y el castellano no tienen el mismo valor, estatus y prestigio social y, por lo mismo, tampoco cumplen las mismas funciones comunicativas.1 Así, el castellano se constituye en la lengua de los grupos de poder hegemónico y, como tal, se erige como la lengua dominante o fuerte y es usada sin restricción alguna en todos los espacios comunicativos, sean formales (oficinas administrativas, ámbitos escolares, medios de comunicación) o informales (comunicación familiar, amistad). Mientras que el quechua se constituye en una lengua de las masas indígenas andinas, grupos sin poder hegemónico y, por consiguiente, se configura como una lengua dominada o débil y su uso se restringe a ámbitos mayormente informales, domésticos y rurales (la casa, la chacra, la intimidad, la amistad) (Julca, 2003, 2007b). En síntesis, en los Andes el quechua y el castellano han jugado y asumido roles sociolingüísticos diferentes en correspondencia con la ideología y el poder socioeconómico de sus hablantes.

Estabilidad del quechua
En los Andes peruanos, la estabilidad del quechua es muy diferenciada por zonas, pero en general, y principalmente en la zona centro-norte, se encuentra en una situación vulnerable con rasgos de sustitución lingüística. Incluso cuando a nivel general, el número de hablantes aún sigue siendo bastante alto, el quechua está en un franco proceso de disminución en relación con la población total (Julca, 2003).2 El quechua destaca por su vitalidad en las zonas donde predomina el quechua sureño (Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Cuzco y Puno) y el quechua central (Ancash y Huánuco); empero, en otras zonas de la sierra central, así como en la zona norteña, la tendencia es el desplazamiento y la sustitución lingüística cada vez más en un franco proceso que las lleva hacia la extinción (Chirinos, 2001). Por consiguiente, la vitalidad y estabilidad del quechua no es homogénea a lo largo de los Andes peruanos.

Una mirada detenida a la situación demográfica y sociolingüística del quechua en el Perú revela un cuadro que puede ser interpretado como desalentador o esperanzador, dependiendo de la perspectiva del observador. Si bien en la zona central andina de Ancash y Huánuco destaca por su vitalidad, su distribución no es homogénea en cada una de ellas. Por ejemplo, en Ancash, en la zona de los Conchucos, es el idioma mayoritario con más de 85% de hablantes de la población total. En esta zona es común encontrar un alto índice de monolingüismo en quechua, una alta vitalidad de esta lengua en contextos rurales, pero también en ámbitos urbanos; asimismo, su transmisión a las nuevas generaciones sigue siendo muy estable. Por el contrario, en el conjunto del Callejón de Huaylas y en la vertiente andina del Pacífico apenas alcanza el 50% y la tendencia es la sustitución lingüística. En estas zonas, registra cierta vitalidad sólo en los ámbitos rurales, donde es el idioma de uso predominante. Empero, en gran parte de estas zonas rurales registra también un proceso de empobrecimiento lingüístico, principalmente en el aspecto léxico. Asimismo, en los últimos años se observa que la transmisión a las nuevas generaciones ha disminuido ampliamente, lo cual ha dado como resultado la aparición de ciertas zonas rurales monolingües en castellano, principalmente en la cuenca del río Santa, a lo largo de la autopista Cátac-Caraz (Julca, 2007a). Por consiguiente, teniendo en cuenta el porcentaje de quechuahablantes y la transmisión del quechua a las nuevas generaciones, se puede interpretar como esperanzadora en los Conchucos y, en cierta medida, como desalentadora en el Callejón de Huaylas y en las Vertientes.

Desde la perspectiva social, la predominancia del quechua en Ancash también se diferencia por edades. Mientras que en la población adulta y anciana, principalmente femenina, se mantiene con mucha vitalidad, en la población joven e infantil, principalmente masculina, se registra un alto índice de sustitución lingüística. Asimismo, es usado ampliamente por las personas analfabetas y con poca instrucción escolar. Los grupos con mayor nivel de instrucción escolar cada vez lo relegan más a un segundo plano y adoptan paulatinamente al castellano como la lengua principal en sus interacciones comunicativas. Por ejemplo, es evidente que en los contextos urbanos y semiurbanos, e incluso en algunas zonas rurales del Callejón de Huaylas, muchos padres de familia ya no transmiten la lengua originaria a sus hijos y a las nuevas generaciones, y los jóvenes, sabiendo la lengua, la hablan cada vez menos. La sustitución lingüística del quechua y el incremento de la población hispanohablante en los Andes centrales es consecuencia de la relación diglósica y conflictiva en que se encuentran estas lenguas. Pero además, es el resultado de un conjunto de factores extralingüísticos decisivos como la escuela, los medios de comunicación, la apertura de las vías de comunicación, el desarrollo tecnológico y comercial, la migración del campo a la ciudad, el centralismo provinciano, entre otros.

Resultados del contacto entre quechua y castellano
Aun cuando el desplazamiento del quechua es evidente, el monolingüismo en quechua, el bilingüismo en quechua y castellano y el monolingüismo en castellano son tres realidades sociolingüísticas generales que caracterizan a la sierra central del Perú. Tradicionalmente, las zonas rurales, principalmente las más alejadas de las ciudades, han sido consideradas como contextos sociogeográficos monolingües en quechua. Aun cuando esto ha sido evidente en el pasado, en la actualidad el monolingüismo en quechua ha disminuido significativamente y se ha acrecentado el bilingüismo en quechua y castellano.3 Asimismo, en los últimos años el paso del monolingüismo quechua al monolingüismo en castellano (sin mediar como paso previo el bilingüismo quechua-castellano) empieza a emerger considerablemente debido a que los padres de familia ya no transmiten el quechua a sus hijos sino sólo el castellano (Santisteban et al., 2008).

En un trabajo de diagnóstico sociolingüístico en el Callejón de Huaylas (Ancash), nuestros informantes (autoridades educativas, profesores de los centros de formación magisterial, representantes de instituciones que trabajan con proyectos educativos interculturales y bilingües, profesores rurales y los propios quechuahablantes) coincidieron en señalar que las zonas rurales, principalmente aquellas que están ubicadas en las zonas altas y muy distantes de las ciudades, son contextos geográficos monolingües en quechua. Veamos la siguiente cita:

FJ: Qirupampachaw ima shimichawtaq parlakuyanki? [En Querupampa, ¿en qué lengua hablan?]
MC: Qichuallachawmi kaychawqa hablakuyaa. [Sólo en quechua nomás hablamos aquí.]
FJ: Tsayqa manachi kastillanuta parlankitsu? [Entonces, ¿no hablas castellano?]
MC: Manam papacitu kastillanutaqa parlallaatsu. [No hablo castellano, papacito.]
FJ: Kastillanupa parlapaayashuptiqqa manachi kaayinkitsu? [Entonces, ¿cuando te hablan en castellano no entiendes?]
MC: Ichikllatam entendii iscuilachaw kaq willkaakuna parlapayamaptin. [Entiendo un poquito nomás cuando me hablan mis nietos que están en la escuela.]
FJ: Imanawtaq paykunata yaskinki? [¿Cómo les respondes (hablas) a ellos?]
MC: Qichwallapan yaskii. No puedo kastinallu, papito. [Contesto en quechua nomás. No puedo [hablar] castellano, papito.]
(Querupampa, 16 de julio de 2007)

En la entrevista, MC (una anciana analfabeta de 95 años de edad) asume que en Querupampa (una comunidad rural ubicada aproximadamente a treinta y cinco kilómetros de la ciudad de Huaraz, en Ancash), los pobladores hablan solamente quechua (monolingüismo). No obstante, ella misma afirma que los niños que acuden a la escuela hablan castellano. Este hecho evidencia que Querupampa no es una comunidad completamente monolingüe en quechua, sino que es evidente la emergencia del bilingüismo en quechua y castellano en las nuevas generaciones. Es más, aun cuando MC refiere que ella se comunica sólo en quechua, entiende algo de castellano y puede comunicarse con un interlocutor castellano hablante respondiendo en quechua (bilingüismo pasivo). Además, MC usa préstamos léxicos del castellano,4 los cuales son adaptados fonológica y morfológicamente a la estructura del quechua (hablakuyaa, “nosotros hablamos”; entendii, “yo entiendo”; iscuilachaw, “en la escuela”). Incluso, a pesar de que MC enfatiza que no puede hablar castellano, evidencia una alternancia de código5 cuando en el mismo evento de habla cambia de quechua a castellano: “Qichwallapan yaskii. No puedo kastinallu, papito”.

A partir de la cita precedente y otros datos (que por razones de espacio no aparecen aquí) podemos hipotizar que ni el monolingüismo en quechua, ni el bilingüismo en quechua y castellano, ni tampoco el monolingüismo en castellano existen en un estado puro, sino asociados entre sí. Esto significa que cada una de estas categorías tiene sus propias particularidades y complejidades. Por ejemplo, el monolingüismo en quechua comprende el uso de esta lengua en sus diferentes matices, que van desde un quechua relativamente “puro” hasta otro con cuantiosos préstamos y adaptaciones del castellano. Asimismo, en el monolingüismo en castellano no se trata de un castellano castizo y estándar, sino de un castellano andino popular que incorpora elementos léxicos y gramaticales del quechua. Se trata —como diría Miguel Ángel Asturias— de un castellano “preñado” por el quechua, a través de fenómenos de interferencias y préstamos. En este marco, para dar cuenta de la complejidad de los procesos sociolingüísticos en los Andes, a continuación presentamos un bosquejo de cinco situaciones o escenarios sociolingüísticos.

Monolingüismo en quechua. Corresponde a comunidades ubicadas, principalmente, en zonas aisladas y de difícil acceso, donde el contacto con la ciudad es escaso.

Monolingüismo en castellano local/regional. El proceso de urbanización y el intenso contacto del campo con la ciudad ha permitido que algunas comunidades tradicionales quechuas ya no hablen la lengua originaria sino el castellano. En estos contextos, los niños adquieren como lengua materna el castellano local/regional.

Bilingüismo en quechua y castellano con frecuencia de uso predominante del quechua. Muchas comunidades andinas presentan este escenario sociolingüístico, principalmente aquellas que se encuentran alejadas de las ciudades, pero menos aisladas y de más fácil acceso que las del tipo 1. Estos contextos registran un tipo de bilingüismo donde el quechua es el idioma de uso predominante en las interacciones cotidianas.

Bilingüismo en quechua y castellano con frecuencia de uso predominante del castellano. Este escenario corresponde a las comunidades quechuas ubicadas en los lugares muy cercanos a las ciudades y ciudades pequeñas o intermedias, sobre todo en los barrios populares, migrantes quechuas o descendientes de ellos en las ciudades intermedias o grandes.

Bilingüismo en quechua y castellano con frecuencia de uso relativamente equilibrado del quechua y castellano. Este escenario corresponde a las comunidades quechua ubicadas un tanto más distantes que las del tipo 4 y más cercanas que las del tipo 3. Generalmente, forman parte de este contexto las pequeñas ciudades (distritos o centros poblados) ubicadas muy cerca de las grandes ciudades.

En resumen, en un contexto sociogeográfico donde coexisten dos lenguas diferentes, éstas no pueden permanecer “químicamente puras”. Las lenguas en contacto se influencian mutuamente en los diferentes niveles de la lengua (léxico, fonología y gramática). Así, tanto en el quechua como en el castellano andino se evidencian procesos de préstamos lingüísticos (de quechua a castellano y viceversa). En contextos bilingües de quechua y castellano también se evidencian procesos de cambio o alternancia de códigos en ciertos eventos comunicativos concretos, así como situaciones de mezcla de códigos. Asimismo, se identifican diferentes niveles de bilingüismo que van desde el bilingüismo pasivo y subordinado hasta el equilibrado. Queda claro que la situación actual en los Andes nos confronta con una amplia gama de contextos o escenarios sociolingüísticos. Éstos constituyen condiciones básicas a las cuales deberían responder las políticas lingüísticas y el sistema educativo nacional.

Derechos lingüísticos
El panorama sociolingüístico de los Andes centrales del Perú es diverso y complejo. La relación conflictiva y diglósica entre el quechua y el castellano ha permitido la extremada expansión del castellano y el consecuente estancamiento y sustitución lingüística del quechua en diferentes contextos sociogeográficos. Pero al mismo tiempo, el contacto lingüístico quechua y castellano ha posibilitado el desarrollo del bilingüismo en diferentes grados y, en algunos casos, el tránsito directo del monolingüismo en quechua al monolingüismo en castellano popular. En suma, la vitalidad y el desplazamiento del quechua son homogéneos a los largo de los Andes, diferenciados tanto geográficamente cuanto socialmente.

Finalmente, para mantener y desarrollar el sentimiento de que la lengua quechua es un “paisaje natural” del mundo andino y para mantener un mundo plural intercomunicado, es importante e impostergable el ejercicio de los derechos lingüísticos, propugnando el uso funcional del quechua, sobre todo en la prensa, la radio, la televisión, en los letreros y carteles, en la administración de justicia, en toda la administración pública y privada, en todo el sistema educativo; en fin, en todos los contextos y ámbitos de la sociedad, sean éstos formales o informales. Este hecho exige compromiso, un sentimiento compartido de responsabilidad, una idea clara de dirección, estrategias y habilidades especiales, actitud positiva y lealtad lingüística. En este proceso, la participación de la sociedad civil y, sobre todo, de los propios hablantes, será urgente e imprescindible, dado que el quechua necesita de comunidades vivas para poder seguir viviendo.

* Educador y lingüista peruano. Estudió la Maestría en Lingüística en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), la Maestría en Educación Intercultural Bilingüe en el PROEIB Andes (Bolivia) y el Doctorado en Lingüística en la Universidad de Texas, Estados Unidos. Profesor nombrado en la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo, Perú, y profesor invitado en la Universidad de Ohio, Estados Unidos. Áreas de investigación: sociolingüística andina, lingüística quechua, derechos lingüísticos y educación intercultural bilingüe. Es autor de los libros Pedagogía intercultural; Quechua ancashino: palabra claves quechua-castellano-inglés; Lengua y sociedad andina; Quechua ancashino: una mirada actual (en prensa), entre otros. También ha publicado artículos sobre temas de su especialidad en revistas del país y del extranjero. Correo electrónico: fjulca@mail.utexas.edu

Notas
1 En la convivencia social entre grupos diferentes no están ausentes la desigualdad, la imposición y la exclusión. En este marco, se evidencia también el conflicto de lenguas donde suele imperar la ley del más fuerte. No obstante, es importante recordar que las lenguas no tienen existencia propia, tampoco tienen valor en sí mismas, sino que existen y tienen valor en función de las condiciones socioeconómicas e ideopolíticas de sus hablantes y de las relaciones societales en las cuales éstos interactúan.
2 Entre los censos peruanos de 1940 y 1981 hubo un incremento constante de la población hispanohablante, de 46.73% a 72.97 (Pozzi-Escot, 1988). Del mismo modo, entre los censos de 1981 y 1993 se registra una reducción de 27% a sólo, aproximadamente, 16% de población hablante de una lengua indígena (López y Machaca, 2008).
3 Muchas zonas rurales aledañas a las ciudades, que en el pasado eran contextos de habla exclusivamente quechua, en los últimos años, con el proceso de migración (del campo a la ciudad y otros contextos) y con el crecimiento de las ciudades, progresivamente se han convertido en zonas urbanas o semiurbanas donde el idioma principal de comunicación e interacción social ya no es el quechua sino el castellano.
4 Según Campbell (1998: 59), “las lenguas se prestan palabras de otras lenguas por necesidad y prestigio” (traducción propia). Por ejemplo, en el Callejón de Huaylas (Ancash), las palabras del castellano son tomadas por necesidad porque en el quechua ya no existen, se han perdido (verdi < verde, umru < hombro, saludakii < saludar, etcétera); pero en otros casos, aun cuando existen palabras quechuas, los hablantes incorporan por razones de prestigio lingüístico algunas palabras castellanas (parlay en vez de rimay, hiju en vez de wamra, suupa en vez de kashki, caminu en vez de naani, etcétera).
5 Gardner-Chloros define el cambio de código como “el uso de dos o más lenguas en una misma conversación” (1997: 361; traducción propia). Por su parte, Winford dice: “cambio de código es un término que engloba a varios tipos de lenguas mixtas bilingües y bidialectales que resultan de diferentes circunstancias y motivaciones sociales” (2003: 102; traducción propia).

Bibliografía
Cerrón-Palomino, Rodolfo, “Unidad y diferenciación lingüística en el mundo andino”, en Luis Enrique López (ed.), Pesquisas en lingüística andina, UNA/CONCYTEC/GTZ, Lima-Puno, 1988, pp. 121-152.
Chirinos, Andrés, Atlas lingüístico del Perú, Ministerio de Educación/Centro Bartolomé de Las Casas, Lima/Cusco, 2001.
Ferguson, A., Language Structure and Language Use: Essays by Chas A. Ferguson (selected and edited by Anwar S. Dil), Stanford University Press, Stanford, 1959, pp. 1-26.
Fishman, Josue, “Bilingualisms With and Without Diglossia: Diglossia With and Without Bilingualism”, Journal of Social Issues, núm. 32, 1967, pp. 29-38.
Gardner-Chloros, P., “Code-Switching: Language Selection in Three Strasbourg Department Stores”, en Nikolas Coupland y Adam Jaworski (eds.), Sociolinguistics: a Reader, St. Martin’s Press, New York, 1997, pp. 361-375.
Julca, Félix, “Situación actual del quechua en Ancash y las posibilidades de su mantenimiento”, en Asterisco. Revista Cuatrimestral de Actualidad y Cultura, núm. 15, Fragor, Huaraz, 2003, pp. 35-44.
—————, Language Shift and Programs of Language Maintenance and Revitalization in the Central Andes of Peru, ponencia presentada en The International Summer School of Sociolinguistics, Copenhague, Dinamarca, 2007a.
—————, “Desplazamiento lingüístico y educación en el Callejón de Huaylas”, en Actas del V Congreso Nacional de Investigaciones Lingüístico-Filológicas, CD-ROM, Universidad Ricardo Palma, Lima, 2007b.
Mannheim, Bruce, The Language of the Inka since the European Invasion, University of Texas Press, Austin, 1991.
Romaine, Suzanne, Language in Society: An Introduction to Sociolinguistics, Oxford University Press, Oxford, 1994.
Santisteban, Huber et al., Diagnóstico sociolingüístico para el fortalecimiento del quechua, Tarea, Lima, 2008.
Torero, Alfredo, Idiomas de los Andes. Lingüística e historia, Horizonte, Lima, 2004.
Winford, Donald, An Introduction to Contact Linguistics, Blackwell, Oxford, 2003.

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